Si pudieras conocerme, ¿cuánto tardarías en amarme?
El corazón capta lo que la mente consciente no puede. Al conocer el corazón de un individuo, su historia, su bagaje, sus miedos y desafíos; llegamos a la sutil conclusión de qué todo en él es amor. Cuando impregnamos esta mirada desde el juicio y nuestra historia de vida … la perspectiva cambia.
Esto nos sucede a todos sin exclusión: quisiéramos ver al mundo a través de los ojos del espíritu, y hay algo aparentemente superior que no nos lo permite.
Pero, ¿qué sucede cuando intento hacer esto conmigo?
¿Aparecen los mismos juicios? No, ya que al observarnos a nosotros mismos aparecen las expectativas sobre lo que deberíamos ser, y después de ellas, los juicios hacia lo que somos. Es decir que: los juicios están basados en expectativas/deseos no cumplidos.
¿Cómo es esto?
Es importante tener en cuenta que en la sociedad actual hay una brecha grande entre lo que se desea y lo que realmente se vive. Esto aumenta la capacidad de juzgar, tanto a otros, como a uno mismo. Esta brecha no es casual, se basa principalmente en lo siguiente:
1. Deseas felicidad, pero se te entrenó para rendir
Desde chico se te promovió “sé feliz”, pero el sistema premia productividad, velocidad y comparación, no bienestar.
Esto trajo como resultado personas exitosas por fuera, agotadas por dentro.
2. Deseas amor real, pero aprendiste a vincularte desde la carencia
Se idealiza el amor, pero se practica el apego, el miedo a la soledad y la validación externa.
Esperas que el otro te complete, te calme, te salve. Y cuando eso no sucede, aparece la frustración: “Esto no era lo que prometieron”.
3. Deseas libertad, pero temes salir del molde
La sociedad dice “sé vos mismo”, pero señala lo diferente.
Entonces el deseo de libertad choca con el miedo a no pertenecer, a perder seguridad, a decepcionar.
Muchos sueños se abandonan, no por falta de capacidad, sino por exceso de condicionamiento.
4. Deseas sentir, pero consumes distracciones
Tienes una sed profunda de propósito, de algo que valga la pena.
Pero te distraes en promesas externas, buscando la aceptación del otro para encajar en sus expectativas sobre vos.
5. Deseas calma, pero normalizas el estrés
Vivir acelerado se volvió “normal”. Escuchar el cuerpo es una moda que se posterga. Y en el mientras tanto, cada vez son más los requisitos a cumplir para ser feliz.
Profundizando en esto…
Cuando una expectativa no se cumple, la sociedad nos hace creer que fallamos nosotros. Pero lo que falla es el modelo.
Tips de conciencia:
Pregúntate: “¿Este deseo es auténtico… o es heredado?”
Cuando el deseo vuelve a ser propio, encarnado, sentido en el cuerpo, no necesita cumplir expectativas sociales ni familiares.
Solo necesita que se CREA en él.